Violencia de género, no gracias.
He visto que mi articulo de ayer ha causado cierto revuelo, dos comentarios, uff lo máximo, eso me gusta. Por cierto, ya que di la bienvenida al primer visitante, no quiero dejar pasar de dar también la bienvenida al segundo visitante del rincón y darle las gracias por asistir. Sobre Bojan hablaré otro día porque es un tema que es de obligación comentar, pero otro día, lo prometo, porque hoy no toca. Hoy quiero escribir sobre otro asunto más serio y comprometido como es la violencia de genero.
La violencia de genero es una lacra social que poco a poco debemos ir erradicando. No llego a entender como aquel que un día llegó a enamorarse de una persona, luego se dedique a arruinarle la vida, o en el peor de los casos, a acabar con ella.
En mi opinión, creo que los maltratadores son peor que los terroristas, porque estos últimos, son conscientes de lo que hacen y lo excusan con sus “ideales”, y así matan. Pero, ¿un maltratador que defiende, porque actúa así?. Sin duda no hay explicación alguna, ni la peor de las ofensas que la otra persona le haya hecho. No hay atenuante para sus actos. Que la otra persona le haya sido infiel o que el maltratador sea un alcohólico, drogadicto, tenga algo de mal genio o este pasando una mala racha laboral, nada, repito nada, justifica sus hechos. Lo peor es que no se contentan con ser diablos durante la vida en común con su victima, no, luego en la mayoría de casos, cuando les abandonan, persiguen a su victima, la amenazan, muchas veces la vuelven a agredir y en otras, las matan. Es como si la persona que cae en desgracia en las redes de un maltratador no tuviera derecho a rehacer su vida, y con la frase tan detestable “Si no es para mi, no es para nadie”, sus malditos agresores no le permiten vivir en paz, teniendo siempre el miedo de la próxima paliza, el próximo encuentro, que quizás sea el último. Hoy es un día de concienciación sobre este tema, y lo es porque se celebra el “Día Internacional contra el Maltrato de Mujeres”, pero no debe quedarse en la recapacitación de un solo día, sino de todos. Las mujeres maltratadas, en la mayoría de casos, tienen miedo de denunciar, por las consecuencias que ello les puede acarrear con su agresor, por vergüenza de reconocer que aquel que una vez amó, ahora es su mayor pesadilla y porque no les crean. Aunque gracias a Dios, esto último ya ocurre con menos frecuencia, y las 400.000 mujeres que se calcula que fueron agredidas el año pasado en España, disponen de un número gratuito, 016, donde poder llamar y ser atendidas. Me consta que este número de servicio social esta siendo efectivo, pero no basta sólo esta solución, tiene que haber más. Un maltratador, debe pagar sus actos con la justicia más severa sobre sus hombros. Las condenas deben ser efectivas con ellos, y las medidas de prevención como el de prohibición de acercamiento a su victima, debe ser controlado y cumplido, porque es hay donde se falla. También es cierto, que muchas veces, las mujeres que han sido maltratadas, retiran las denuncias y dan otra oportunidad, por pena o cariño, o por dependencia económica. Se equivocan en la mayoría de casos, porque el primer bofetón, o el primer empujón, la primera vez que le llaman Puta, debe ser ya suficiente para abandonar a alguien, porque a buen seguro, luego habrá más, y el sufrimiento será peor. Desde aquí en el rincón delqueescribe querría dar ánimos a aquellas personas que puedan estar pasando por un infierno causado por un maltratador, a las mujeres que lo sufren, a sus hijos, a sus familias, a sus amigos, y desear que el número de mujeres muertas este año en España, 57, se rebaje hasta llegar a 0 en años próximos. Aunque pienso que esto tiene más naturaleza de deseo que de una realidad cercana.
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